“Fuimos, somos y seremos”: Lecturas de Rosa Luxemburgo, una mujer de marzo

En el marco de “La Asamblea de las Mujeres”, un proyecto ideado por el Teatro Nacional Argentino – Teatro Cervantes, en coproducción con el Goethe-Institut, el Institut français d’Argentine y la Fundación Medifé; con la colaboración de la Alianza Francesa de Buenos Aires y la Fundación Rosa Luxemburgo; se realizó el pasado sábado 23 de marzo de 2019 en la categoría de “Subrayadas”, la actividad “Liliana Daunes lee y Claudia Korol comenta a Rosa Luxemburgo”, a propósito del centésimo aniversario del asesinato de la política y militante socialista Rosa Luxemburgo.

Por: Nadia Fink, Camila Parodi y Lisa Buhl | Fotos: Camila Parodi

Se trató de un acercamiento al extenso pensamiento de la militante, periodista y escritora, a partir de las cartas que escribió a compañeras y compañeros de lucha, sus amores y sus amigas a lo largo de una vida que transcurrió entre Polonia, su país natal; Suiza, donde en la ciudad de Zúrich llevó a cabo sus estudios universitarios y Alemania, donde vivió y trabajó la mayor parte de su vida.-

En un juego de voces complementarias, la comunicadora feminista Liliana Daunes ampliamente conocida por su activismo radial y de derechos humanos, leyó fragmentos de dichas cartas, mientras que la educadora popular y feminista Claudia Korol reflexionó sobre estas citas, aportó datos de la vida de Rosa Luxemburgo y compartió su mirada particular y aguda sobre esta extraordinaria mujer.

Uno de los puntos que subraya Korol fue la capacidad de Rosa Luxemburgo de tejer vínculos de amor y compañerismo más allá de las convenciones, y relaciones de amistad, para enfrentar, así, los tiempos de suma adversidad que le tocó vivir, y que incluyeron largos períodos de cárcel. “Sacar fuerza de estas relaciones de amor, de amistad entre mujeres, era muy importante. Un ejemplo de ello es que está pensando en la cárcel cómo leerle poesía a su gata Mimi, y, eventualmente, también a Mathilde, que está muy deprimida.”, señala. Es sabido que a Rosa Luxemburgo le apasionaban las plantas y los animales, particularmente los pájaros, pero, agrega con una sonrisa: “ya dijimos que hablaba con los pájaros, lo que no dijimos es que hubiese querido ser pájaro.”

A continuación, Daunes compartió la carta correspondiente:

“¿Sabe usted?, a veces tengo la sensación de que no soy una persona, sino cualquier pájaro u otro animal que ha adquirido forma humana. Interiormente me siento en un trocito de jardín como éste, o en el campo, entre abejorros y hierba mucho más en mi ambiente que en un congreso del partido. A usted le puedo decir todo esto: No pensará así de entrada que se trata de traición al socialismo. No obstante todo, usted sabe que yo moriré no obstante en mi puesto: en una batalla callejera o en la cárcel. Pero mi yo más profundo pertenece más a mi carbonero que a mis camaradas”.

De este modo, Korol identifica “las tensiones que tenía con sus camaradas” que le hacían sentir muchas veces que “hubiera preferido estar entre los pájaros, en la naturaleza.” Sigue explicando: “Había tensiones, Rosa fue una gran polemista, tuvo grandes polémicas con los sectores que dentro de la Socialdemocracia alemana se alejaban -según ella entendía- de la lucha por la revolución y, una y otra vez, ella seguía buscando ese encuentro con los elementos que hacen a la vida, a la naturaleza y al mundo que sueña.”

Aunque Rosa Luxemburgo no haya sido reconocida como feminista, Korol apuntala: “No se nombraba a sí misma -salvo en algún momento- en discusiones como feminista, pero tenía una mirada sobre la cultura patriarcal a partir de su experiencia y de su vida. Señal de esto es, también, esa manera suya de mostrarse con toda su vulnerabilidad frente al compañero, al amigo, al amor, como se ve en una carta a Hans Diefenbach:

Este pájaro es un bicho curioso. No canta una canción, una melodía como otros pájaros, sino que es un tribuno popular de la gracia de Dios. Dirige sus discursos al jardín en voz alta y plena de excitación dramática, elevación, y saltos patéticos de tonos. Plantea las cuestiones imposibles, se apresura a dar respuestas sin sentido, hace los planteamientos más audaces, rechaza acaloradamente afirmaciones que nadie hizo, arremete contra puertas abiertas y de súbito dice en forma triunfal: ¿No lo he dicho? ¿No lo he dicho? Advierte a todos quienes quiera o no oírlo: ¡Ya verán! ¡Ya verán! (Porque tiene la inteligente costumbre de repetir dos veces cada chiste). No le importa piar de repente, como un ratón cuya cola quedó apretada. O estallar en una risa pretendidamente satánica, que suena muy cómica, en su minúscula garganta. En síntesis, él llena incansablemente el jardín con sus disparates, y una en el silencio que reina, cree ver intercambiar miradas y encoger los hombros a los otros pájaros durante estos discursos. Sólo yo no me encojo de hombros sino que río feliz y exclamo a plena voz: ¡Dulce charlatán!

Desde luego, sé que sus discursos tontos tienen la más profunda sabiduría, y que tiene razón en todo lo que dice. Como un segundo Erasmo de Rotterdam, él canta loas a la tontería consciente, y da en el blanco. Creo que ya me conoce por la voz. Hoy, luego de varias semanas de silencio, empezó de nuevo con sus ruidos y se posó en el pequeño avellano cerca de mi ventana. Cuando lo saludé, alegremente: ‘dulce charlatán’, me espetó como respuesta algo impertinente, que podría interpretarse más o menos así: ‘¡tú eres una ignorante!’… Lo cual acepté con una risa agradecida, y de súbito me curé de maldad, desdicha, y enfermedad”.

Tras la lectura de esta carta en la voz inconfundible de Daunes, Korol comenta y analiza que esta carta es una manera de expresar: “Cómo construir en la cárcel y en las condiciones tremendas, una cárcel muy prolongada, una manera de ostentar al mundo una manera que sea optimista, que sea alegre. Que construya también en las relaciones las posibilidades de vincularse con amor y no perder la afectividad, no perder los sentimientos, aun en condiciones tan complejas en las que a veces hacemos las luchas. Fina ironía con que Rosa se refiere a las tribunas populares, ese pajarito haciendo sus discursos, y ella discutiendo con el pájaro sobre lo que decía”.

Sigue reflexionando sobre los conceptos que tuvo Rosa Luxemburgo del amor, qué rol jugó en su vida y de qué manera lo pensaba y analizaba. Pero también aporta datos de contexto, para que podamos entender mejor quién fue esta  mujer de tan alto vuelo:

“Me parece interesante esta referencia al polaco en las cartas porque Rosa -nacida en marzo de 1871 en el mismo mes de la Comuna de París, habiendo crecido en esa Polonia ocupada por Rusia- cultivó un grupo de compañeros muy firme. Entre ellos se hablaban en polaco, porque además hablar en polaco, y esto creo que es algo que nos acerca a Rosa, con la experiencia de las comunidades y pueblos originarios de nuestro país, para esas compañeras y compañeros era hablar su lengua, prohibida por Rusia. El zar imponía esa negación de identidad y lenguaje. Entonces la forma de revelarse era hablar en polaco. La cantidad de refranes muy propios del polaco -de los cuales algunas llegan hasta acá- era una manera de establecer la complicidad con la cultura originaria de la cual eran parte”.

Otro tema importante que hace que Korol la identifique con el feminismo es la identificación de la violencia machista, en este caso encarnada por quien fuera su pareja, Leo Jogiches. En este sentido, sostiene: “A pesar de todo el cariño que Rosa pudo tener hacia Jogiches, no aceptó el chantaje emocional que le impuso en la medida que iba creciendo. Cuando iba tomando una fuerza y una entidad como revolucionaria, él quiso aplastarla con el peso de su rol en la organización. Creo que quienes somos mujeres revolucionarias sabemos de qué se trata. Cada cual conoce una historia en la que el hombre no soporta que la mujer crezca… Por eso, este tema no fue el tema específico con el cual trabajó dentro de la lucha del Partido Socialdemócrata Alemán, pero con Clara Zetkin pensó los temas de la emancipación de las mujeres, plasmados en algunos textos”.

Para ejemplificar esto, traen a cuentas una carta escrita en 1902 a Clara Zetkin:

La emancipación política de las mujeres tendría que hacer soplar una fuerte oleada de viento fresco incluso en la vida política y espiritual [de la socialdemocracia], que eliminará el hedor de la hipócrita vida familiar actual que, de modo inequívoco, permea incluso a los miembros de nuestro partido, tanto trabajadores como dirigentes”. 

Korol entiende que “ella vio a esas mujeres europeas que estaban en una lucha importante en ese momento. Fue fundamental su organización contra la guerra imperialista, incluso la lucha por el sufragio, en un partido alemán sumamente organizado. Podríamos decir que hubo una división del trabajo entre Clara y Rosa, donde por un lado Clara se dedicaba a la organización de las mujeres a la lucha por todos sus derechos desde una perspectiva clasista, intentando unir socialismo, marxismo y la lucha feminista, y donde Rosa no aceptaba que su lugar sea solo la organización de las mujeres, porque quería discutir todos los temas de la lucha revolucionaria. Pero por ejemplo, los encuentros internacionales de mujeres socialistas fueron los que se expresaron en contra de la guerra imperialista y en contra de que se pague desde el Parlamento alemán los créditos para la guerra imperialista. Las mujeres han hecho un gran aporte que los dirigentes que estaban en el Congreso no quisieron aceptar y aceptaron los créditos haciendo una tremenda traición a la lucha de la clase obrera.” 

Entre otras lecturas de fragmentos de cartas que emocionan visiblemente al público y le permiten conocer, asimismo, otras facetas de la figura de Rosa Luxemburgo, Korol recuerda: “fue también protagonista de revoluciones. Murió poco después de la Revolución de Octubre. Vivió la primera y la segunda Revolución Rusa, y fue asesinada días después de la Revolución Alemana. Pero no solo esas revoluciones contabilizan historias, también Rosa produjo revoluciones personales; revoluciones del pensamiento que promovió como mujer práctica y teórica a la vez. Combatió al dogmatismo, defendió al marxismo de la amenaza de volverse una teoría para sedar las pasiones y la acción revolucionaria, escribió en defensa de la acción revolucionaria, desafió al machismo dentro de los muchos partidos a los que perteneció. (…) Fue una mujer de partidos y creía profundamente en la organización, pero también discutía todas las formas de hacer partido que achataban la acción revolucionaria.”

Su decisión por la política organizada y su coherencia al defender sus principios y convicciones, sumado a su brillante oratoria, su agudo análisis social y su disposición del movimiento obrero y la lucha de clases hasta sus últimas consecuencias, son posibles razones para explicar su asesinato. Korol da cuenta de los hechos y los vincula con nuestra propia historia:

“Rosa fue asesinada el 15 de enero de 1919 y su cuerpo fue echado a las aguas del Landwehrkanal… Cuerpos echados al río, a las aguas, cuerpos desaparecidos, cuerpos aparecidos, historias que nosotras y nosotros conocemos muy bien. A un día del 24 de marzo, decir que también por eso recordamos a Rosa y la sentimos tan cercana, no solo por sus formas de pensar las revoluciones, la identidad, la lucha contra los totalitarismos nos acercan, sino porque su historia también tiene que ver con la nuestra. Entonces, cuando la nombramos a Rosa, también estamos nombrando a los y las 30.000 desaparecidos, desaparecidas. Rosa, Azucena, Maria, Esther, Vicky e Ines, y nuestros 30.000 detenidos desaparecidos están presentes aquí, ¡ahora y siempre! Es memoria y es rebeldía. Estamos en marzo. Rosa fue una mujer de marzo, nació en marzo. También nació en marzo Berta Cáceres y la asesinaron en marzo. La asesinaron en marzo a Marielle Franco, se sembró en marzo a Alina Sánchez. Me resultaba interesante este ir y volver de la historia, este bordar la historia. (…) Son muchos los temas de los que podríamos haber hablado, es muy firme la posición de Rosa Luxemburgo frente a las posiciones nacionalistas -contra las posiciones nacionalistas- frente a las políticas militaristas, la guerra, la lucha para evitar que se aprueben los créditos de guerra. Hizo aportes como economista en el análisis del imperialismo, hizo un análisis sobre un derrumbe posible del capitalismo en su obra La acumulación del capital. En esta obra, lo que es más importante, a mi entender, es que hizo una explicación interesantísima sobre el lugar del colonialismo, que también nos sirve para mirar la realidad del capitalismo desde nuestro continente”.

Para finalizar, eligieron compartir el último escrito de Rosa Luxemburgo. Liliana Daunes lee:

¿Qué podemos decir de la derrota sufrida en esta llamada Semana de Espartaco? ¿Ha sido una derrota causada por el ímpetu de la energía revolucionaria chocando contra la inmadurez de la situación o se ha debido a las debilidades e indecisiones de nuestra acción? ¡Las dos cosas a la vez! El carácter doble de esta crisis, la contradicción entre la intervención ofensiva, llena de fuerza, decidida, de las masas berlinesas y la indecisión, las vacilaciones, la timidez de la dirección ha sido uno de los datos peculiares del más reciente episodio. La dirección ha fracasado. Pero la dirección puede y debe ser creada de nuevo por las masas y a partir de las masas. Las masas son lo decisivo, ellas son la roca sobre la que se basa la victoria final de la revolución. Las masas han estado a la altura, ellas han hecho de esta “derrota” una pieza más de esa serie de derrotas históricas que constituyen el orgullo y la fuerza del socialismo internacional. Y por eso, del tronco de esta “derrota” florecerá la victoria futura.

¡El orden reina en Berlín!” ¡esbirros estúpidos! Vuestro orden está edificado sobre arena. La revolución, mañana ya “se elevará de nuevo con estruendo hacia lo alto” y proclamará, para terror vuestro, entre sonido de trompetas: ¡Fui, soy y seré!”.

Claudia Korol, con una última reflexión, dio fin a este evento con las siguientes palabras: 

“’Fui soy y seré’, son las palabras de Rosa en esta Asamblea de Mujeres, y pienso que Rosa fue, es y será mientras haya mujeres que, como parte de nuestros pueblos, hagamos de nuestras vidas un camino para que transiten todos los sueños; mientras haya mujeres que sigamos soñando y cambiando las relaciones personales, que desafiemos las relaciones sociales de producción y reproducción de la vida, junto a los compañeros, haciéndolo a la par, ni adelante ni atrás. Rosa es y será, y seremos como ella, finalmente, si logramos ante la adversidad mantener la alegría, el buen humor, el encanto por la vida; si logramos sostener nuestra revolución feminista, porque nos están queriendo hacer retroceder, nos quieren fragmentar, no quieren dividir, pero nosotras vamos a sostener esta revolución. Y sí.. Nos dicen que el orden reina en Argentina, Rosa. Lo dicen los escribas del poder mundial, pero acá estamos haciendo revoluciones, las mujeres como parte de los pueblos, las revoluciones pendientes.

¡Fuimos, somos, seremos!”

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